martes, 23 de agosto de 2016

Había una madre que siempre se quejaba de que 
su hijo arruinaba demasiados zapatos. Un par de
 zapatos apenas le duraban unos meses.                

Un día se quejaba con otra madre y le decía:     

-- No puedo aguantar ya a este muchacho; me    
hace gastar mucho dinero en zapatos .              

--Dale gracias a Dios de que tu hijo arruina        
zapatos --le respondió la dama.                         
--Y el tuyo, ¿cuántos destruye al año?              

--Mi hijo no puede caminar, es paralítico para
toda la vida --le respondió con voz entrecortada,
           
¿Cómo te sientes cuando a menudo escuchas esa
monótona conversación quejumbrosa de alguien 
con quien te relacionas? ¿Verdad que molesta?     
yo conviví con ese tipo de personas                      
quejumbrosas en el colegio donde estudié.Una    
compañera de dormitorio y de clases se la pasaba 
con la queja en la lengua. fue tanto el fastidio
que nos ocasiona que un día nos pusimos de 
acuerdo con las otras compañeras para hacerle 
ver el problema y ayudarla. No pasó mucho    
tiempo hasta que aprendió la lección. No fue fácil
para ella quitarse ese mal habito, pero al final del
año nos agradeció por haberla ayudado.                

No vale la pena quejarse a cada momento hasta    
de las insignificancias de la vida. Recordemos que 
lo que hablamos se que da grabo en nuestra            
mente, y de tanto repetirlo llegamos a creer que      
es verdad. Es así como una mentira adquiere          
legitimidad en la vida de una quejumbrosa.            
  entonces comienza a vivir en un mundo                     
    catastrófico, fatal e infortunado que ella misma           
    ha fabricado. El nivel de los sollozos aumentan          
cuando se encuentran con otras gemidoras que         
 disfrutan contando sus desgracias a los demás.          
  
Yo, en cambio, te ofreceré sacrificio y cánticos       
   de gratitud. Cumpliré las promesas que te hice.         
¡La salvación viene del señor! ( Jonás 2:9 ).            

Busquemos sabiduría en la palabra de Dios y         
 alabamos sus beneficios y bendiciones recibidas.     
Mejor demos gracias por todo lo que él nos da.     

Trabajo realizado por : Erick Franco Calle Castillo

profesor: Felix colmenares Viera

"Divino maestro 25 años"